Un informe de Google Ads contesta a una sola pregunta: cuánto rinde la campaña. Hay otra que no contesta nunca: si está bien montada.
Le pasa a quien invierte en publicidad y revisa cada semana clics, contactos y coste. Las cifras pueden ser decentes con la campaña torcida, porque el informe mide lo que pasó, no lo que debió pasar.
Mi tesis: el rendimiento se lee en el informe; los errores caros se leen en la configuración. Y la configuración no viaja en ninguna hoja de cálculo.
Errores que no salen en ningún informe
Estos son reales, y los encontré revisando campañas una a una, no mirando gráficos.
- Una campaña de una ciudad con las palabras clave de otra.
- Dos títulos anclados que ponían la ciudad equivocada en todos los anuncios.
- Una palabra clave negativa que bloqueaba justo la modalidad que se quería vender.
- La página de un producto colocada dentro del grupo de anuncios de otro.
Ninguno hacía saltar una alarma. La campaña gastaba, traía contactos y el coste parecía normal. Solo que una parte del dinero pagaba clics que nunca podían convertirse en clientes.
Es la versión moderna de la frase que se atribuye a John Wanamaker: la mitad del dinero que gasto en publicidad se pierde, y el problema es que no sé qué mitad. Hoy se puede saber bastante más que entonces. Basta con mirar donde no mira el informe.
Siete comprobaciones en 20 minutos
Las paso por rotación: tres o cuatro campañas al día, unos 20 minutos, y en una semana está revisada toda la cuenta.
- Ubicación y su modo. Que la geografía sea la del negocio y que el modo sea «Presencia», no «Presencia o interés», si vendes algo a lo que hay que ir en persona.
- Exclusiones. Que las ubicaciones y las palabras clave negativas no bloqueen zonas o productos que sí quieres vender.
- Palabras clave. Que cada una corresponda al producto y al lugar de su campaña, sin huérfanas heredadas de otra.
- Anuncios. Que los textos digan la ciudad y el producto correctos, y que no haya títulos anclados sin una razón anotada.
- Destinos. Que cada anuncio y cada enlace de sitio lleven a la página que toca, y que esa página recoja de dónde viene el clic.
- Puja y presupuesto. Que el dinero esté donde falta venta, no donde sobró el año pasado.
- Lo que Google activa por defecto. Que no haya redes, segmentaciones ampliadas ni recursos automáticos encendidos sin que nadie lo decidiera.
La primera merece un minuto más. Google ofrece dos modos de ubicación, y el que viene marcado de serie es «Presencia o interés»: enseña el anuncio a quien está en la zona y también a quien solo ha mostrado interés por ella. Para un hotel tiene sentido. Para un negocio al que hay que acudir cada día, es pagar por gente que vive en otra provincia.
La séptima es la más traicionera. El panel comprueba que la campaña esté bien escrita, no que tenga sentido para tu negocio. Y muchas opciones que amplían el gasto vienen encendidas: hay que apagarlas a propósito.
El coste por contacto está dentro de lo normal. ¿Para qué voy a abrir la campaña?
Porque «dentro de lo normal» es una media. Puede esconder una campaña excelente y otra que lleva un mes enseñando el anuncio donde no vendes. Yo te leo el informe en segundos; la configuración hay que ir a mirarla.
Entonces el informe para decidir cuánto, y la revisión para saber si.
Diálogo editado para claridad.
Cuándo es obligatorio revisar
Además de la rotación semanal, hay tres momentos en los que no me salto la revisión.
- Antes de reactivar una campaña que lleva más de una semana parada. Lo que era correcto al pausarla puede no serlo hoy.
- Antes de duplicar un grupo de anuncios. La copia arrastra direcciones, textos e imágenes del original.
- Cuando un dato no cuadra: mucho gasto con pocas impresiones, o contactos de una zona donde no vendes.
Dos reglas para no liarla. Un error de montaje se corrige en el momento y se apunta: fecha, campaña, qué y por qué. Un cambio de puja o de presupuesto es otra cosa: va por otro camino y con calma, uno por campaña y día.
Aquí la IA ayuda de verdad, pero como ayudante. Convertida en una habilidad, repasa las siete comprobaciones sin saltarse ninguna y deja escrito lo corregido. Quien decide qué es un error sigues siendo tú, porque solo tú sabes qué vendes y dónde.
Y cuando la cifra de la plataforma no coincide con la de ventas, eso ya es otro problema: el del dato único.
Haz la prueba esta semana. Abre tu campaña con más gasto, entra en la configuración de ubicaciones y mira qué modo está marcado. Si es el que tú elegiste, enhorabuena. Si no recuerdas haberlo elegido, ya sabes quién lo eligió por ti.
Y si al abrirla encuentras más de una sorpresa, escríbeme: suele haber otras seis comprobaciones esperando.
InsightEl informe mide lo que pasó; la configuración decide lo que puede pasar. Los errores más caros de una cuenta no hunden el rendimiento de golpe: lo encarecen en silencio.
AcciónReserva 20 minutos al día y pasa las siete comprobaciones a tres campañas. Habrá funcionado si al final de la semana tienes una lista de lo corregido, con fecha y motivo.
ReferenciaAyuda de Google Ads, opciones avanzadas de ubicación («Presencia» y «Presencia o interés»), consultada el 3 de octubre de 2026.
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Escrito por Javier Jiménez con Jepito (Claude). Datos y criterio verificados por Javier.